lunes, 13 de marzo de 2017

Presentación en La Farándula





El pasado viernes acudí a la Librería Farándula, de Novelda para realizar la segunda presentación de mi libro, en lo que esperaba que fuera un ambiente distendido y familiar pero que a la vez me permitiera darme a conocer a personas fuera de mis círculos. Debo decir que a diferencia de la vez anterior en la que me presenté casi sin previo aviso al lugar, ésta vez llevaba detrás una pequeña campaña de márquetin a base de entrevistas en radio y televisión local, así como cartelería y difusión en redes sociales, además de contar con que La Farándula es una librería con gran reconocimiento a nivel provincial y casi me atrevería a decir que nacional.

Aparecí por allí un buen rato antes para familiarizarme con el entorno y respirar hondo, momento que aproveché para tener una pequeña charla sobre el mundillo literario con Augusto, el propietario del local, un hombre de apariencia seria pero jovial y muy hablador. Y debo reconocer que la conversación me resultó cuanto menos desmoralizadora. Yo tenía bastante claro que el mundo editorial tradicional estaba encontrando en internet un gran rival y que ello sumado a la proliferación de pequeños editores así como autores independientes, entre los cuales me hallo, estaban obligando a las grandes editoriales de toda la vida a adaptarse no con pocas dificultades. Lo que no tenía ni idea era que algunas de estas editoriales (Planeta, Anaya, etc…) estaban sumidas en verdaderas crisis, reduciendo plantilla, cerrando chiringuitos aquí y allá y realizando maniobras desesperadas para subsistir, perjudicando con ello, como no, a las pequeñas librerías.
Un panorama nada halagador para las librerías ni para los que como yo, preferimos elegir un libro aconsejados por el criterio de los profesionales del sector a acudir a los carteles de “Top ventas” del Carrefour. Pero se hacía tarde, la gente empezaba a llegar y era hora de posicionarse.


A las ocho y media en punto comenzó a entrar gente en el lugar. Reconocí a familiares, amigos, familiares de amigos y amigos de familiares, pero me sorprendió mucho el ver que al empezar la presentación no había ninguna cara desconocida para mí. El lugar estaba lleno de una forma más que aceptable, con casi todas las sillas ocupadas pero con un enorme vacío en el lugar que debería haber sido completado por personas convocadas por los medios. ¿Realmente nadie se había fijado en los carteles, la tele, las redes sociales..? ¿Realmente la literatura, incluso la de un autor desconocido atrae tan poco al público? Sentí cierto desánimo ante tal hecho pero tampoco estaba dispuesto a dejar que eso me afectara y comencé con lo mío.

Había preparado una presentación atípica, de pie en lugar de sentado, sin presentador y sin un guion escrito sino un esquema con puntos sobre los que improvisar. No era la primera vez, así que confié en salirme con la mía y empecé hablando de astronomía y de la probabilidad de extinción de la raza humana por la colisión de un asteroide y con ello el sentido que tenía preparar concienzudamente la presentación de un libro. Quizás me pasé porque lo que pretendía que fuera gracioso desconcertó un poco al público que no sabían qué cara poner. Luego pasé a los agradecimientos, en un tono más formal y a mi auto presentación, de nuevo en tono humorístico y que arrancó las primeras carcajadas de la audiencia. La cosa comenzaba a funcionar, los nervios se dispersaron y seguí a lo mío, intercalando momentos de humor con temas serios, la lectura de una poesía por parte de mi hija de siete años y explicando anécdotas que poco tenían que ver con el libro pero que entretuvieron a los asistentes hasta el final.


Cuando todo acabó recibí un aluvión de felicitaciones más dedicadas a lo inesperado del evento que a mi talento personal para ello, pero que me resultaron halagadoras hasta un punto peligroso, ya que cuando a uno le hinchan demasiado el ego corre el riesgo de perderse por las nubes. Pero la emoción duró lo justo, firmé algunos ejemplares vendidos y me retiré con la satisfacción de haber dado lo mejor de mí y haber recibido a cambio lo mejor de un público escaso pero más que suficiente.
Ojalá se repitiera pronto, o más tarde, pero pudiera tener la ocasión de volver a empuñar el micrófono y poder abrirme ante el público ya que resulta una experiencia sumamente liberadora en muchos sentidos. Y ahora, como cierre voy a copiar la crítica que me hizo Augusto como crónica de lo que había sido el evento ya que me resultó realmente emocionante.

Hay noches en las que una chispa inesperada prende en el espacio de nuestra librería iluminándola de una magia especial.

La presentación esta noche del libro de Josep Casanova, "Textos de mediocridad e hiperrrealismo" nos ha sorprendido y encantado.

El propio autor del libro ha sido el presentador de su obra. No ha necesitado a nadie más para hacerlo. Habría ensombrecido la ingeniosa y divertida manera con la que lo ha hecho. Josep Casanova, no sólo es un escritor en ciernes con un talento que si quiere le hará llegar lejos, es también, si decidiera ponerse a ello, un monologista dotado de un humor fino e inteligente que arranca la carcajada fácilmente, aunque dejando un poso de maliciosa ternura.

Os invitamos a sumergiros en la lectura del libro de Casanova.

"Textos de mediocridad e hiperrealismo", os sorprenderá, os entusiasmará, os convencerá.

No tenéis nada que perder y mucho que ganar.”

2 comentarios:

  1. Me encantáis tú y tu sinceridad y Augusto y la suya. Touché!.
    Y siento, por lo que me toca, el poco poder de convocatoria. ¡Que no merme moral ni nada!. Eres genial y debes seguir compartiendo esos destellos de luz directos tan disfrutables.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por los animos y el apoyo prestado Maje. Voy a ver qué me depara el futuro con todo esto y no, no voy a decaer por estas minucias.

      Eliminar